Figuras de Protección
Los islotes y los Riscos de Famara actualmente gozan de numerosas figuras de protección, tanto regionales, nacionales como internacionales. Pero este valiosísimo espacio no siempre ha estado protegido, no fue hasta 1986, con la declaración como Parque Natural cuando comenzó a ser reconocido, después llegaron nuevas figuras que se complementarán, en un plazo máximo de seis años, con la declaración en este espacio de tres Zonas Especiales de Conservación (ZECs) incluidas en la Red Natura 2000.
Antecedentes
Desde los primeros momentos en que diversos naturalistas y especialistas en las más diversas ramas de la biología fueron descubriendo este espacio, se iba poniendo de manifiesto su extraordinaria importancia científica.
Con el paso del tiempo la acción continuada del hombre sobre este lugar lo ha ido transformando y deteriorando. Llegando a ser la situación tan preocupante, que ya desde el último cuarto del siglo pasado, diferentes sectores del mundo de la investigación y de diferentes colectivos relacionados con la conservación de la naturaleza lanzaban sus voces reclamando su protección para que de alguna manera se garantizase una gestión capaz de armonizar uso y conservación. Así a principios de la década de los setenta investigadores de la talla de G. Kunkel, asociaciones internacionales como WWF, o UICN y locales como ASCAN demandaban con urgencia la protección de esta zona y proponían la creación de un Parque Integral marítimo terrestre (Parque Integral del norte de Lanzarote) que protegiera parte de La Graciosa, los islotes, roques y a los Riscos de Famara.

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En 1983 aparecieron dos propuestas de protección por parte de diferentes administraciones que no prosperaron. Por un lado el Patrimonio del Estado (dependiente del Ministerio de Hacienda) propuso un Plan de Protección para la isla de La Graciosa en donde se pretendía compaginar la explotación turística, la agrícola intensiva y la “protección”. Y por otro el Cabildo de Lanzarote, asesorado por el Gobierno de Canarias presentó el Plan Especial de Protección de los Espacios Naturales de Lanzarote, en donde se proponía la creación de una Reserva Integral de Interés Científico que cubría parte de La Graciosa, los islotes, los roques y los Riscos de Famara.
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Parque Natural del Archipiélago Chinijo
La declaración como Parque Natural en 1986, mediante el Decreto 89/1986, de 9 de mayo, se adelantó a la promulgación de la Ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias. La Ley 12/1987 seguía las directrices de la Ley estatal 15/1975, de 2 de mayo, de Espacios Naturales Protegidos, por lo que el Gobierno de Canarias en 1987 procedió a la elaboración de un Plan Especial de Protección específico que no llegó a desarrollarse y que incluía una propuesta de ordenación del Parque Natural. Con la aprobación de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, que derogaba la Ley 15/1975, de Espacios Naturales Protegidos, el Gobierno de Canarias para adaptar a la nueva normativa sus espacios protegidos, aprobó la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias.
La Ley 12/1994, de 19 de diciembre, reclasificó todo el espacio como Parque Natural del Archipiélago Chinijo, con una categoría superpuesta al mismo como es la Reserva Natural Integral de los Islotes. Esta ley permitía la coexistencia de varias categorías de protección bajo un mismo ámbito territorial.
En la actualidad la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, está derogada al estar recogida toda su normativa en el Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo, en el que se aprueba el Texto Refundido de Las Leyes de Ordenación del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias.
El actual Parque Natural del Archipiélago Chinijo incluye los Riscos de Famara y parte de las llanuras del Jable de la isla de Lanzarote, la isla de La Graciosa, los islotes de Alegranza y Montaña Clara, y los Roques del Oeste y del Este, así como el ámbito marino comprendido entre los islotes y la costa norte de Lanzarote. subir
Reserva Natural Integral de Los Islotes
Esta figura de protección superpuesta a la del Parque Natural del Archipiélago Chinijo aparece por primera vez al entrar en vigor la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias.
Esta Reserva está delimitada por el perímetro, medido a partir de la línea de bajamar escorada, del islote de Montaña Clara, del Roque del Oeste y del Roque del Este.
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Reserva Marina de la isla de La Graciosa y los Islotes del norte de Lanzarote
En 1995 el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Consejería de Pesca y Transportes del Gobierno de Canarias crean la Reserva Marina de Interés Pesquero de la isla de La Graciosa y los islotes del norte de Lanzarote, mediante la Orden Ministerial de 19 de mayo de 1995 y el Decreto 62/1995, de 24 de marzo.
En esta Reserva Marina se establece una división administrativa de las aguas que la conforman, de manera que las aguas interiores (que coinciden en parte con las aguas incluidas en el Parque Natural) son administradas por la Consejería de Pesca del Gobierno de Canarias, mientras que las exteriores (todas ellas, fuera del ámbito territorial del Parque Natural) son administradas por el Ministerio de Pesca y Agricultura del Estado. Además en dicha Reserva Marina se delimita una zona como Reserva Integral, una milla alrededor del Roque del Este, quedando también sus aguas, una parte bajo la administración canaria y la otra bajo la estatal. subir
Zona Especial de Protección para las Aves (ZEPA)
En 1986 parte de la superficie del actual Parque Natural se incluye dentro del inventario de Zonas Especiales de Protección para las Aves, en virtud de la Directiva 79/409/CEE, de 2 de abril de 1979, relativa a la conservación de las aves silvestres. Concretamente la zona ZEPA 40 (ES0000040), que ocupa una extensión de 1.722 ha.
Lugares de Importancia Comunitaria ( LICs)
Toda la superficie terrestre actual del Parque Natural está incluida dentro de los Lugares de importancia Comunitaria (LICs) aprobados por la Comunidad Europea:
- ES7010020. Sebadales de La Graciosa.
- ES7010044. Los Islotes.
- ES7010045. Archipiélago Chinijo.
Estos LICs pasarán, tras aprobación definitiva del Gobierno de Canarias, a convertirse en Zonas Especiales de Conservación (ZECs) de la Red Natura 2000.
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Reserva de Biosfera Isla de Lanzarote
Desde el 7 de octubre de 1993 la isla de Lanzarote está declarada Reserva de Biosfera por parte del Consejo Internacional del Programa MAP iniciado por la UNESCO.
La Reserva de Biosfera, con la finalidad de promover un desarrollo sostenible que permita conservar la naturaleza de la isla, se estructura en zonas núcleo, zonas tampón y zonas de transición.
En el caso concreto del Parque Natural del Archipiélago Chinijo, las zonas quedarían de la siguiente manera:
- Zona Núcleo: Alegranza, Montaña Clara, los Roques del Este y del Oeste y los Riscos de Famara. - Zona de Transición: Caleta del Sebo y Pedro Barba.
- Zona Tampón: El resto del Parque. subir
Planeamiento y Gestión
La mera declaración de un espacio natural como protegido, si no viene acompañada de una adecuada planificación y gestión, no asegura su perfecta conservación.
Estado Actual
La ordenación de los espacios naturales protegidos en Canarias se organiza a dos niveles:
- Uno a nivel insular mediante los Planes Insulares de Ordenación del Territorio que recogen los Planes del Ordenación de los Recursos Naturales, todo ello siguiendo las Directrices de Ordenación de Canarias.
- Otro específico mediante los Planes y Normas de cada espacio. Que siguen las determinaciones establecidas en las Directrices de Ordenación de Canarias y en la de los Planes Insulares de Ordenación.
subir Parque Natural del Archipiélago Chinijo
El planeamiento de este espacio, el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), se encuentra actualmente en estado de “Aprobación Inicial” desde el 7 de marzo de 2005. Tras estudiarse las correspondientes alegaciones se procederá a su Aprobación Definitiva, momento en el cual entrará en vigor todas las normativas recogida en el mismo. Hasta que no se produzca ese hecho, el planeamiento vigente a la fecha actual es el Plan Insular de Ordenación de Lanzarote en donde se recoge el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de toda la isla y sus islotes.
En el documento del PRUG presentado a exposición pública para su Aprobación Inicial se recoge un nuevo modelo de gestión, el Área de Gestión Integrada, recogida por la legislación medioambiental canaria pero que hasta la fecha no había sido aplicada a ningún espacio natural. Este modelo obliga a la creación de un Consorcio de Gestión formado por el Cabildo de Lanzarote, los Ayuntamientos afectados, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, y la Administración del Estado, representado por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales. Además de hacer desaparecer la figura de Director-Conservador del espacio y de la Junta Rectora, en donde se aseguraba la participación ciudadana en la gestión del Parque.
Actualmente cuando se realizan proyectos o estudios con especies catalogadas, como “En peligro de extinción”, “Sensible a la alteración de su hábitat” o “Vulnerables”, corresponde a la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias tramitar los permisos oportunos.
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Reserva Natural Integral de los Islotes
Su instrumento de ordenación es el Plan Director, que se encuentra actualmente en la fase de “Aprobación Inicial”. Su planeamiento actual es el del Plan Insular de Ordenación de Lanzarote.
La administración responsable de su Conservación y Gestión es el Cabildo de Lanzarote. Una vez aprobado el Plan Director se nombrará a un Director Conservador encargado de la administración y la gestión. Así mismo existirá una Junta Rectora que junto al Patronato Insular de Espacios Protegidos colaborará en la gestión de la Reserva Natural. subir
Reserva Marina
Las Reservas Marinas no forman parte de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos, por lo que no existe una normativa canaria específica para la planificación y la gestión de estos espacios. En el Decreto 62/1995, de 24 de marzo, por el que se establece la Reserva Marina se especifica que cualquier medida ordenadora, reguladora o limitadora establecida por la legislación de la Reserva Marina se debería enmarcar dentro de los instrumentos de planeamiento de los Espacios Naturales Protegidos previstos en la Ley 12/1994, de 19 de Diciembre.
Como en el momento de creación de la Reserva Marina no existía ningún plan específico de la zona que ordenara los recursos naturales, se establecieron una serie de medidas de carácter preventivo y transitorio, argumentando la urgencia de las mismas, que han pasado a regular el aprovechamiento de los recursos faunísticos susceptibles de extracción pesquera de la zona. Teniéndose que acomodar el actual Avance del PRUG a la normativa ya establecida por la Reserva Marina. La Reserva Marina está gestionada de manera conjunta por la Secretaría de Pesca Marítima del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Viceconsejería de Pesca del Gobierno de Canarias. En 1997 se creó la Comisión de Gestión y Seguimiento que integra a ambas administraciones y diferentes colectivos relacionados con la actividad de la Reserva Marina. subir
Otras Iniciativas
Desde su aprobación inicial como Parque Natural en 1986 han sido diversas las propuestas encaminadas a mejorar las medidas de protección y asegurar una eficaz gestión de los recursos naturales.
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Reserva Biológica de Interés Científico
En 1991 entraba en vigor, mediante el Decreto 63/1991, de 9 de abril, el Plan Insular de Ordenación de Lanzarote en donde se recomendaba la declaración del conjunto de los islotes: Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del Oeste como Reserva Biológica de Interés Científico.
subir Intento de declaración como Parque Nacional
El 13 de mayo de 1994 el Gobierno de Canarias acuerda iniciar, por parte de la Consejería de Política Territorial, la elaboración de un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del área a efectos de promover su declaración como Parque Nacional.
El Plan se llegó a redactar pero nunca se llegó a aprobar. Pese a que un año después el Gobierno de Canarias, en el Decreto 62/1995, de 24 de marzo, por el que se establecía la Reserva Marina, seguía mostrando interés en proponer al Estado la declaración de dicho espacio como Parque Nacional. El caso es que estas iniciativas no han prosperado hasta la fecha. subir
Proyecto de Gestión Integral del Espacio Natural de la Graciosa y los Islotes del norte de Lanzarote
En el año 2000 la Viceconsejería de Pesca y la Dirección General de Política Ambiental de la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias llegaron a establecer un documento de principios que tendría que haber sido plasmado en un convenio de colaboración del que hubiera salido, a su vez, un Proyecto de Gestión Integral del Espacio Natural, con el que se pretendía gestionar de manera conjunta este espacio.
Hasta la fecha no se ha sabido nada del Convenio de Colaboración, que una vez ultimado debería haber sido trasladado a las administraciones locales competentes y a los colectivos ciudadanos y de defensa del medio ambiente.
En su lugar, recientemente, se ha pasado directamente a modificar el modelo de gestión del Parque Natural del Archipiélago Chinijo para incluir en él la figura de Área de Gestión Integrada. subir
Ampliación de la Reserva Marina y solicitud de traspaso de competencias en Inspección Pesquera al Cabildo de Lanzarote
En septiembre de 2003 desde la Presidencia del Cabildo de Lanzarote se anuncia la solicitud, al Gobierno de Canarias y al Ministerio de Agricultura y Pesca, de ampliación de la Reserva Marina de Interés Pesquero de La Graciosa y los islotes del norte de Lanzarote hasta la zona de El Golfo en el municipio de Yaiza, cubriendo toda la costa oeste de la isla de Lanzarote. Con esta ampliación la totalidad de las aguas del Parque Natural quedarían englobadas dentro de la Reserva Marina.
El Cabildo de Lanzarote en pleno celebrado en octubre de 2003, acordó solicitar al Gobierno de Canarias la transferencia de las competencias en cuanto a Inspección Pesquera. Dicha solicitud tendría la finalidad de asumir las máximas competencias posibles en cuanto a la vigilancia de la futura Reserva Marina. subir
Problemas de conservación
Los principales problemas con los que se enfrenta el Parque Natural del Archipiélago Chinijo son los siguientes:
La sobreexplotación de los recursos naturales
- Pesca : Todavía se sigue produciendo la peca ilegal de embarcaciones profesionales y deportivas no autorizadas. Además la práctica, prohibida, de la pesca submarina sigue haciendo estragos entre las especies de mayor tamaño. Otro problema sin solucionar es el control de las capturas realizadas en el espacio, sobre todo de las realizadas por los pescadores deportivos autorizados, tanto en el volumen y tamaño de sus capturas como el destino de las mismas.
Todo ello hace que las aguas del Archipiélago Chinijo no se libren del avance de las poblaciones del Erizo de Púas Largas y por consiguiente de los blanquizales y el empobrecimiento de su biodiversidad marina.
- Marisqueo : En Canarias el marisqueo carece prácticamente de regulación. En este espacio sólo está regulado, de momento, el quién y el dónde se puede realizar su práctica. Se carece por tanto de ninguna información y control sobre la magnitud de sus capturas. Además se sufre la acción furtiva de mariscadores en zonas prohibidas que actúan como viveros y centros de repoblación natural. Por lo que en los últimos años se está produciendo una disminución de las poblaciones de determinadas especies mariscadas intensivamente.
- Caza furtiva de pardelas : Pese a su protección y las fuertes sanciones impuestas, se sigue produciendo la acción de los pardeleros en los islotes. Éstos siguen subsistiendo no por mantener las tradiciones, sino para ganarse el respeto y la admiración de las personas de alto poder adquisitivo a las que les ofrecen sus capturas. - Extracción de áridos :
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La Contaminacíón
- Vertidos al mar:
- Desde barcos. Aceites, baterías, y todo tipo de basura es arrojada por las embarcaciones que pasan por sus aguas, acumulándose en los fondos y en las costas. - Desde tierra. Todavía no está solucionado el tratamiento de las aguas residuales de los núcleos poblacionales del Parque Natural.
- Vertidos en tierra:
- Vertedero de La Graciosa. La práctica totalidad de la basura generada en La Graciosa es vertida directamente y sin tratamiento alguno en un pequeño barranco, muy próximo al mar, en el norte de La Graciosa.
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El descontrol de las actividades recreativas y deportivas
- En tierra:
- Acampadas. Pese al establecimiento de dos lugares de acampada en el Parque Natural, una en Lanzarote y otra en La Graciosa , se produce su práctica fuera de estas zonas. En el Risco de Famara es donde más patente se hace este problema, detectándose incluso usos casi permanentes de determinadas chozas situadas en la costa. La generación de todo tipo de residuos por parte de gran parte de estos campistas produce la alteración del medio natural en el cual se asientan.
- Visitas y excursiones. El islote de Alegranza recibe en verano un alto número de visitantes. Muy pocas de estas visitas se realizan de forma ordenada y guiada, el resto, la mayoría se suele desarrollar de forma anárquica en la costa sur del islote. El desconocimiento y la falta de información favorece que estos visitantes realicen un sin fin de actividades prohibidas que ponen en peligro el frágil equilibrio natural del islote de mayor valor del Archipiélago Chinijo.
- Uso irracional de todos terrenos y quads. Existen en el Parque una importante red de pistas de tierra que está siendo utilizada sin ningún tipo de control por este tipo de vehículos a motor que no sólo alteran el hábitat de multitud de especies sino que molestan la reproducción de importantísimas aves esteparias, como la Avutarda Hubara.
- En el mar:
- Navegación inadecuada. Con frecuencia se observa como embarcaciones deportivas rápidas y motos de agua navegan a gran velocidad por las aguas de los islotes. No sólo alteran el comportamiento de la fauna marina sino que además perturban la reproducción de las importantísimas aves rapaces que utilizan los riscos y acantilados de los islotes para críar.
- Fondeos incontrolados. El auge de las actividades recreativas marinas de los últimos años a llevado a la proliferación de fondeos de numerosos yates, veleros y demás embarcaciones a motor en las costas sur de Alegranza y La Graciosa , afectando gravemente a los sebadales de Cymodocea nodosa que se asientan en sus fondos arenosos.
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La falta de señalización, puntos de información y campañas institucionales locales de sensibilización medioambiental
El Parque natural carece de la mínima señalización que indique que nos encontramos en un espacio natural protegido, salvo la minúscula y deteriorada placa de inauguración del mismo que se encuentra en Caleta del Sebo. Los visitantes carecen de cualquier tipo de información sobre sus valores naturales, ni mucho menos de consejos, sugerencias y legislación a aplicar en el mismo. Sólo existe una oficina de información de la Reserva Marina que pasa prácticamente desapercibida para los visitantes por su deficiente señalización y ubicación, además la misma sólo ofrece información relativa a las actividades pesqueras y marisqueras.
La población local del Parque tanto de La Graciosa , como de Lanzarote, así como los potenciales usuarios del espacio como son el resto de habitantes de la isla de Lanzarote, carece de programas y proyectos que de manera continuada ayuden a concienciar sobre la necesidad de su conservación. Sólo la labor de determinadas ONGs como WWF/Adena o la asociación de los “Amigos de las Pardelas” intentar suplir estas carencias educativas medioambientales con fondos que en su mayoría proceden de instituciones públicas muy alejadas de Canarias pero con una visión conservacionista más cercana que las propias instituciones públicas locales.
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La gestión ineficaz y prácticamente nula del espacio natural
Este espacio natural tiene la suerte de presentar multitud de figuras de protección que en teoría deberían asegurar su conservación, pero tiene la desgracia de que sólo está funcionando la escasa normativa pesquera de la Reserva Marina , cuyo principal objetivo es la preservación de los intereses pesqueros.
El hecho de que se carezca, en vigor, de un Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural en donde queden reguladas todas las actividades tanto marítimas como terrestres del Archipiélago Chinijo, y en donde se establezca un compromiso de financiación para realizar un plan de actuaciones integral sobre el mismo, es el principal problema por el que atraviesa este espacio.
Sin dicho plan de actuaciones, sin la financiación para realizarlo y sin la aplicación de sus normas de gestión se comprende perfectamente como persiste la sobreexplotación de los recursos naturales, la contaminación, el descontrol de las actividades recreativas y deportivas, la falta de señalización y de centro de visitantes, la escasa sensibilización medioambiental, y la descoordinación entre las administraciones competentes en su gestión.
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Medidas de conservación
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